La oscura elegancia de saberse inmortal: una dosis de buen gusto y otra más. El rock se impartió lo necesario y caída la tarde se decidió crecer. La música tiene un corazón sagrado. Hay que escucharlo latir.
La oscura elegancia de saberse inmortal: una dosis de buen gusto y otra más. El rock se impartió lo necesario y caída la tarde se decidió crecer. La música tiene un corazón sagrado. Hay que escucharlo latir.